viernes, 19 de enero de 2018

UTAH AL DESNUDO


Desnudo, obra de Antonio Ortiz Echagüe. Óleo sobre tela, 145x190 cm.

UTAH

Por Rosa Montero


Una se imagina que Utah está lleno de patanes y mormones. Y que, además, Robert Redford tiene un rancho como Karen Blixen tenía una granja. Por ese prejuicio de los patanes no me extraña que un profesor de Arte haya sido despedido tras permitir que sus alumnos de 10 a 12 años vieran cuadros con desnudos (les mandó hacer un estudio del color). Un padre llamó a la policía acusando al maestro de enseñar pornografía. Los chicos sacaron las imágenes de libros de arte de la biblioteca. Modigliani, Ingres... Pervertidos. Más increíble es que el profesor dijera estar sorprendido de que las imágenes estuvieran en la biblioteca. Pero explicó a los alumnos que la desnudez en el arte era normal. Y esa parece la razón del despido. Al menos el fiscal del condado decidió no presentar cargos porque consideró que los cuadros no eran pornografía. Lo peor es la sensación de que Utah (las nuevas monjas, que diría Javier Marías) ya no pilla tan lejos.

Buscando una imagen con la que ilustrar este artículo de Rosa Montero, aparecido en la sección En diagonal de el diario Sur de Málaga, me he encontrado con esta obra de Antonio Ortiz Echagüe (Guadalajara, España, 1883- Buenos Aires, Argentina, 1942) en la página del Museo Nacional de Bellas Artes de la capital bonaerense. Y eso me ha llevado a leer el siguiente comentario sobre el cuadro, firmado por Roberto Amigo.
En 1919, Marco Sibelius ante una exposición en Witcomb de Antonio Ortiz Echagüe lanzó sus diatribas hacia la influencia de Hermen Anglada Camarasa, que consideraba perjudicial para el arte local: "el joven medio artístico, seducido por las tendencias más anarquizantes e individualistas del momento 'reza' a Gauguin en las horas que les deja libre el culto saturniano de Anglada". Ortiz Echagüe había coincidido con Anglada en la Académie Julian y en la formación bajo el espíritu finisecular cuyos rasgos diversos –simbolismo, orientalismo, realismo– se retoman en la pintura del primero a lo largo de su producción, matizados por el naturalismo del taller de León Bonnat donde se formó plenamente. Su pintura de los años veinte fue asociada tanto con Sorolla como con el regionalismo de Zuloaga (este es notorio en obras como La santera, Musée des Beaux-Arts, Pau). Así, en la recepción de Ortiz Echagüe se enunciaba a los disímiles artistas internacionales del arte español para legitimarlo o desvalorizarlo. 
El artista era una figura conocida en Buenos Aires desde 1913. En 1924 cuando se adquirió este desnudo se encontraba radicado entre Buenos Aires y La Pampa, lugares donde alternó entre 1923 y 1926, combinando la demanda de retratos burgueses con la vida rural. La compra de la obra debe haber estado influenciada por dos motivos: el primero, la reproducción de un artículo de Leopoldo Lugones de 1921, y el segundo, la obtención de la medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid con su pintura de "estilo holandés" Jacobo Van Amstel en mi casa, que el pintor como golpe de efecto expuso en Van Riel en septiembre de 1924. 
En Desnudo la cita erudita a Manet es solo un recurso visual, como en otros desnudos del artista ha sido Goya. La pintura tiene un marcado erotismo apoyado en el contraste de la aristocrática figura femenina, vestida de fiesta, y el cuerpo sugerente recostado desnudo –solo calza zapatos– con una manzana en su mano. El color vigoroso, el manejo técnico de las pinceladas, la gestualidad teatral de la figura bestia y el ambiguo paisaje del fondo captura la atención del espectador, cuya mirada parte de la presencia del cuerpo desnudo. Carlos Reyero ha señalado el erotismo multisensorial y el fetichismo sexual que definen este género de pinturas, practicado, entre otros, por Anselmo Miguel Nieto y Julio Romero de Torres. 
Ortiz Echagüe regresó a su estancia La Holanda en La Pampa en 1933, donde permaneció hasta su muerte, siempre distante de los debates de los exiliados españoles acorde a su ideología monárquica, reconocida al ser nombrado académico correspondiente de San Fernando en 1940.

Me gusta que una cosa me lleve a la otra, y me disgusta que en la tierra de mis queridos The Killers sean tan cerrados. Y ya que hablo de ellos, y estando tan reciente el primer aniversario de la muerte de Bowie, os dejo con la versión que han hecho de Fame, un cover que Pedro me acaba de descubrir.




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