jueves, 16 de marzo de 2017

EL CORAZÓN DE TODO LO EXISTENTE Y LA ILUSIÓN DEL LEJANO OESTE EN EL MUSEO CARMEN THYSSEN DE MÁLAGA



Por Pedro Delgado Fernández


Como en El Renacido, ese prewéstern del mexicano Iñárritu, las primeras páginas de El Corazón de Todo lo Existente nos trasladan a un territorio enorme, agreste y poco explorado por el que se mueven indígenas, tramperos y algún que otro soldado destinado, como en El desierto de los tártaros de Dino Buzzati, a un fortín abandonado de la mano de Dios en el que aguardar cualquier tipo de desgracia.
El Fuerte Laramie, levantado diecisiete años antes como un puesto de vanguardia solitario en el centro de aquella enorme extensión natural, dividía lo que se iba a conocer como la Ruta de Oregón. A lo largo de esos años, había evolucionado desde un puesto comercial aislado hasta un mercado bullicioso que atraía a comerciantes de pieles y a vendedores ambulantes de whisky de San Luis; a indios de todas las Llanuras que vendían mantos de piel de búfalo; y a comerciantes de caballos [...].
 Al igual que el protagonista de la película, el al fin oscarizado DiCaprio, muchos de esos tramperos tenían lazos maritales con algunas tribus y pasaban largas temporadas viviendo con ellos. Tribus cuyos nombres quedaron en nuestro subconsciente, y que al oírlos nos resultan familiares: sioux, cheyenes, shoshones, lakotas, arapahoes, cuervos, comanches, pies negros, kiowas, crees, nez percés...

Camisa, probablemente pies negros, anterior a 1869
Piel, crin, púa de puercoespín, tendón, pigmento y colorante
Museo de América, Madrid

La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Fotografía: Lucía Rodríguez

 El título de este concienzudo ensayo, escrito a dos manos por Tom Clavin y Bob Drury, hace referencia a las sagradas colinas Black, que los sioux llaman Pahá Sápa, El corazón de todo lo existente. Y el subtítulo hace referencia a lo que nos vamos a encontrar dentro: La historia jamás contada de Nube Roja, un interesante y exhaustivo estudio del más poderoso de los jefes indios.
En ese grupo de brules había un guerrero llamado Hombre Solitario, cuya esposa oglala, Camina Como Piensa, estaba embarazada de su primer hijo. A principios de mayo, algunos de los sioux dijeron haber visto un meteoro rojo brillante atravesar el cielo nocturno sobre el campamento. Varios días después, Camina Como Piensa extendió una manta cepillada de piel de ciervo sobre un lecho de arena a las orillas del arroyo Blue Water y dio a luz a su primer hijo. Cuando Hombre Solitario anunció al grupo que le había puesto a su hijo el nombre del extraño incidente meteorológico para aplacar al Gran Espíritu, los brules coincidieron en que había obrado sabiamente. Y así fue como el niño pasó a llamarse Makhpiya-luta, o Nube Roja.
 Es curioso, pero hay palabras que tienen una resonancia especial para los que nos criamos viendo películas del oeste y jugando a indios y vaqueros. Uno lee Nube Roja, Toro Sentado, Caballo Loco, Fuerte Laramie o Fort William y enseguida te retrotraes a la infancia, al pan con chocolate para merendar y a los muñequitos de plástico de Comansi, Montaplex, Exin West o Famobil. Aún conservo algunos de ellos y, por supuesto, siempre he tratado de inculcar en mis hijos ese gusto por el lejano oeste.

Algunos de mis muñecos Comansi de la infancia
Fotografía: Pedro Delgado

 El libro recoge muy bien el conflicto que se produjo entre la civilización blanca y colonizadora y los indios de las praderas, empujados a luchar por su supervivencia. Un choque desigual, recogido en cientos de películas y libros, más o menos partidistas, que desembocó en la extinción de gran parte de la población indígena de América del Norte y la reubicación del resto en reservas. Aún así, Nube Roja, como también otros grandes jefes indios, no se lo puso fácil al Séptimo de Caballería, infringiéndole grandes pérdidas y una sonada derrota en la Batalla de Fetterman (descrita de forma pormenorizada en sus páginas) que llevó al gobierno de Washington a pedir, por primera vez bajo las condiciones de los indios, la paz. Un tratado que, como nos muestra la historia, los políticos no tardaron en incumplir.

El hombre blanco me hizo muchas promesas, pero solo cumplió una. Prometieron quitarme mi tierra, y me la quitaron. 
Nube Roja

La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Fotografía: Lucía Rodríguez

La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Fotografía: Lucía Rodríguez

No somos más que pequeñas manadas de búfalos esparcidas. Los hombres blancos se asemejan a langostas que vuelan en enjambres tan densos que convierten el cielo entero en una tormenta de nieve. Podéis matar a uno, a dos, a diez, a tantos como hojas tienen los árboles del bosque y sus hermanos no los echarán en falta. Contad con los dedos durante todo un día y llegarán hombres blancos con armas en las manos más rápido de lo que contáis.
Cuervo Pequeño

Frederic Remington
El trampero (The Mountain Man), 1903. Bronce pavonado
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
Fotografía: Lucía Rodríguez

Para 1824, tramperos pendencieros y barbudos con ropas de ante habían ido en sus exploraciones más allá del Pahá Sápa, por el territorio del río Powder, hasta subir a las Rocosas y recorrer los grandes tramos de desiertos y llanuras alcalinas que llegaban al Pacífico. Se expandieron por las cordilleras en solitario, en grupos de dos y tres y en brigadas pequeñas, en calidad de "tramperos autónomos", o como hombres contratados por los grupos ya consolidados o por la nueva Rocky Mountain Fur Company. En su búsqueda de campos de pieles sin explotar, peinaron corrientes distantes y aisladas y gargantas de ríos "duros y violentos, que caían repetidas veces y se precipitaban por rápidos largos y furiosos". La recompensa eran presas de castores tan gruesas "que las aguas podían llegar a retirarse a las cascadas de arriba hasta dieciséis kilómetros".

Cabeza de búfalo y óleos sobre cartón de George Catlin
Exposición La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Fotografía: Lucía Rodríguez

Un cazador solitario equipado con un rifle Sharps de precisión y gran calibre era capaz de abatir cien búfalos de una tacada. Esta tecnología marcaría el inicio de una matanza extendida por todas las Llanuras que, en un periodo de cuatro décadas, redujo un total de treinta millones de animales a menos de mil. Se trató de la mayor aniquilación masiva de animales de sangre caliente en la historia de la humanidad, mucho peor que la ya acometida por las flotas de caza de ballenas en todo el mundo. Toro sentado se lamentaría años después: "Un viento frío atravesó la pradera cuando cayó el último búfalo. Un viento de muerte para mi pueblo". 
 Cuando los blancos mataban búfalos, despellejaban a los animales allí donde caían y dejaban pudrirse en la pradera todo lo demás, excepto las pieles y las lenguas. Los cazadores no le daban valor a la carne, pero para las tribus aquello era no solo un desperdicio físico criminal, sino una afrenta blasfema al espíritu de los animales, a la Madre Tierra, al mismísimo Aro Sagrado de la vida. Al acampar, por ejemplo, los cazadores blancos tenían por costumbre sacrificar una mula a cierta distancia para atraer a los lobos y luego rociar el cadáver de estricnina. Los cazadores no se preocupaban nunca de enterrar el veneno antes de marcharse, provocando así la agonía de las manadas de ponis indios, ya diezmadas, que pastaban después en esa zona. Y esos cazadores, desconocedores de lo insultante de sus actos, se preguntaban qué habían hecho para provocar represalias.

Exposición La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Maza comanche y fotografias en gelatina de plata
Fotografía: Lucía Rodríguez

La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Pipa sioux y fotografías de Edward Curtis
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Los animales del alma, instalación de Miguel Ángel Blanco
Cráneos de búfalo, oso pardo, muflón, lobo, castor, búho real, águila, cuervo y picapicas
procedentes del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), Madrid
Fotografía: Lucía Rodríguez
 

La memoria es como cabalgar por un camino de noche con una antorcha encendida. La antorcha arroja su luz solo hasta un punto y, más allá, todo es oscuridad. 
Antiguo dicho Lakota

Tocado, anterior a 1869
Cuero, púa de puercoespín, asta, tendón, pigmento y fibra vegetal
Museo de América, Madrid
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Detalle de un tocado anterior a 1869
Museo de América, Madrid
Fotografía: Lucía Rodríguez

Vestido lakota, c. 1900-1923
Vidrio, cuero e hilo. Museo Nacional de Antropología, Madrid
La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Fotografía: Lucía Rodríguez

Pedro Delgado contemplando unos óleos de George Catlin en el Museo Thyssen-Bornemisza
Obras cedidas por el Smithsonian American Art de Washington
Exposición La ilusión del Lejano Oeste
Fotografía: Lucía Rodríguez

Nota: Pedro adora el mundo del wéstern y de los indígenas americanos, por lo que gustosa le he dejado escribir esta entrada. Mi único mérito son las fotos que la acompañan, tomadas en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid en noviembre de 2015. La muestra, que lleva unos meses en el Museo Carmen Thyssen de Málaga, concluye el próximo domingo 19 de marzo, así que aprovechad estos últimos días para visitarla.

La ilusión del Lejano Oeste, Museo Thyssen-Bornemisza
Fotógrafía: Lucía Rodríguez

Todos los textos a color están extraídos de El corazón de todo lo existente, de Tom Clavin y Bob Drury, editado por Capitán Swing con traducción de Esther Cruz Santaella.

http://capitanswing.com/libros/el-corazon-de-todo-lo-existente/


domingo, 26 de febrero de 2017

¡¡ESTE BLOG NECESITA TU VOTO!!


Manchando lienzos manejando colores en los XI Premios 20Blogs

Si sigues o te asomas de vez en cuando a este blog y quieres apoyarlo en la onceava edición de los Premios 20Blogs del periódico gratuito 20minutos, sólo tienes que pinchar en el siguiente enlace y darme tu voto. No te llevará más de dos minutos.


Este año se han presentado 8.305 bitácoras, 711 en la categoría "Cultura y tendencias" en la que yo participo. El año pasado quedé en el puesto 32, así que, con un empujoncito, seguro que escalamos algunas posiciones más este año. ¡Tienes hasta el 10 de marzo para hacerlo!
 Y mil gracias por ello, eso será señal de que este blog significa algo para ti.



jueves, 9 de febrero de 2017

¿PRESIONAR UN BOTÓN Y GRABAR?


El cineasta Sergei Loznitsa


P. ¿Hasta qué punto el fácil acceso a las cámaras y la explosión de grabaciones está alterando el cine? 
R. Realmente no es algo tan nuevo: antes la gente tenía lápiz y papel y muchos escribían, pero la literatura siguió al mimo nivel. Pasa lo mismo con las cámaras: ser director es algo distinto de presionar un botón y grabar. Con el material hay que hacer algo que exprese tu manera de pensar, y esto es más difícil. 
P. ¿El nivel de ultraexposición del público a material audiovisual complica hoy el proceso? 
R. El punto de vista meditado aún existe, aunque mucha gente no piensa. Por eso quienes lo hacen ganan. La vida es una competición, hay que ser listo y anticiparse, porque si simplemente reproduces lo que ves alrededor te quedas en la réplica. Hay que dominar un lenguaje cinematográfico para poder compartir tus pensamientos con el público. La educación cinematográfica cada vez es más importante. 
P. ¿Las nuevas herramientas han cambiado la forma en que se cuentan las historias en la pantalla? 
R. Las reglas básicas son las mismas. Si iluminas como en los cincuenta dirán que es algo viejo, pero la forma en que la cámara presenta las cosas y cómo se reconstruye una idea es igual. Es sólo cuestión de gustos. Antes sabíamos que teníamos estómago, y ahora tenemos cámaras que nos permiten verlo con mucha precisión. Con el cine es algo parecido, hay herramientas más precisas, pero no ha habido nuevos descubrimientos en las últimas décadas como hubo en los años veinte, por ejemplo, con el primer plano, que fue un verdadero shock. Ahora la cámara vuela, genial, pero ya lo hacía antes con menos precisión, antes de Birdman estaba El reportero, de Antonioni, y aquello entonces sí fue algo novedoso, muy interesante.
Sergei Loznitsa
Cineasta bielorruso



Pueden leer la entrevista completa en el siguiente enlace:




viernes, 3 de febrero de 2017

MÚSICA, CINE DOCUMENTAL Y MÁS DE 40 STANDS EN EL RASTRO NOCTURNO DE LA TÉRMICA


La Térmica Málaga (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Después del paréntesis de enero, vuelve el Rastro Cultural Nocturno de La Térmica. Se celebrará este viernes 3 de febrero, de 19:00 a 00:00 horas, con más de 40 stands en los que comprar todo tipo de objetos culturales: vinilos, fotografías, grabados, libros, revistas, deuvedes, cedes, merchandising, cromos, juguetes y ropa vintage, antigüedades y un sinfín de cosas curiosas. Yo andaré por allí con Pedro, que tiene un stand, así que os animo a que nos visitéis.

Rastro Cultural Nocturno de La Térmica (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 De paso, a las 21:30, podréis disfrutar del Dj Set de la actriz Laura Put, con una mezcla de hits de los 80 y los 90.

Dj Laura Put

 Y a las 22:00 horas, en colaboración con el British Council España, se proyectará el documental Queen of Syria de Yasmin Fedda. ¡No pienso perdérmelo!

Cartel Queens of Syria, de Yasmin Fedda

Queens of Syria, de Yasmin Fedda.
Reino Unido, UAE 2014, 70 minutos.
Sinopsis: Reinas de Siria cuenta la historia de cincuenta mujeres de Siria, forzadas al exilio en Jordania, que se reunieron en otoño de 2013 para realizar una versión de las Troyanas. Ninguna de ellas era actriz, pero todas se vieron reflejadas en la antigua tragedia griega, en aquellas mujeres que sufrieron lo indecible durante la Guerra de Troya; de ahí que todas pusieran su alma en el proyecto y salvaran unidas los escollos que se presentaron.

Trailer Queens of Syria (subtitulado en inglés)

Queens of Syria

 Y nos perdáis la exposición del fotógrafo Ryan McGinley. ¡La quitan al día siguiente!

Yearbook, exposición de Ryan McGinley en La Térmica Málaga (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Yearbook, exposición de Ryan McGinley en La Térmica Málaga (Fotografía: Lucía Rodríguez)

domingo, 22 de enero de 2017

EN LA TÉRMICA, TÚ ELIGES


Sandro Miller vs. Ryan McGinley. Fotografía referente vs. emergente. Retratos enmarcados que cuelgan en la pared frente a esos otros que la empapelan. Dos opciones fotográficas que nos brinda actualmente el espacio expositivo de La Térmica en Málaga.

Exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición Yearbook de Ryan McGinley en La Térmica, Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 En Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros de la fotografía, Sandro Miller hace su particular dedicatoria a todos aquellos fotógrafos que han sido para él fuente de inspiración y aprendizaje. Gracias a la complicidad con su amigo el actor John Malkovich, ha recreado retratos archiconocidos, de esos que aparecen en todos los libros de fotografía, y lo ha hecho cuidando al máximo el resultado final, fijándose en la composición, la iluminación y la estética, pero también en la textura y el tono de la fotografía original. A veces, incluso nos parece estar delante de una copia del original, pues el talento interpretativo y la perfecta caracterización de Malkovich logran engañar a nuestros ojos. Es el actor de Illinois el que tenemos delante, pero al que vemos es a Dalí, a Picasso, a Che Guevara o a cualquier otro de los cuarenta y un retratados, personalidades elegidas por el propio Sandro Miller.




 Si en la película Cómo ser John Malkovich, la mente y las vivencias del actor eran usurpadas por aquellos que por un rato querían sentirse como él, ahora es el estadounidense quien tiene esa experiencia al meterse en la piel de otros; algo que, por otra parte, no debe de ser nada extraordinario para un actor. ¿Y Sandro Miller? ¿Habrá revivido él los instantes vividos por los fotógrafos homenajeados al estudiar sus trabajos? Sentirse como Irvin Penn, Avedon, Dorothea Lange, Diane Arbus o Annie Leibovitz cuando hicieron click con sus cámaras.

Exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros la fotografía
La Térmica Málaga. Fotografía: Lucía Rodríguez

 En Yearbook, Ryan McGinley despliega un proyecto iniciado en 2008, consistente en retratar a sus amigos, muchos de ellos skaters, músicos y grafiteros; gente joven que nos mira desde las paredes de la sala 017, y que nos deja que les miremos a pesar de su desnudez. Una instalación impresionante, con cerca de cuatrocientas imágenes que seguro despertarán emociones dispares en el espectador.

Exposición Yearbook, de Ryan Ginley en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle la exposición Yearbook en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Ahora que enero nos devuelve a la rutina, y hemos dejado atrás las fiestas, los desajustes horarios, el desorden y el ajetreo, es el momento de planificar una escapada a La Térmica para disfrutar de ese paseo fotográfico a dos bandas. De la mano de Miller haremos un recorrido por parte de la historia de la fotografía, referentes reconocidos que nos muestran la serenidad que transmite el trabajo bien hecho, donde cada retrato tiene su escena, su marco y su espacio en la pared, y en los que predomina el blanco y negro. Frente a esa propuesta tenemos la de McGinley: imágenes abigarradas de colores vibrantes que pueden dar sensación de desorden, complejidad y confusión, pero que constituyen un ejemplo de rabiosa modernidad.


Exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle de la exposición de Sandro Miller en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Exposición de Ryan McGinley en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

Detalle de Yearbook en La Térmica Málaga
Fotografía: Lucía Rodríguez

 Eso sí, no os demoréis, Malkovich, Malkovich, Malkovich. Homenaje a los maestros de la fotografía finaliza el 29 de enero, y Yearbook el 4 de febrero.

PD: El día de la inauguración, Sandro Miller dedicó a cada uno de los que nos acercamos a él unos minutos, interesándose por nuestras inquietudes artísticas y por nuestras apreciaciones y comentarios sobre su obra. Miller es un autor muy cercano, simpático y extrovertido. Parece una estrella de rock pero no tiene nada de divo. Y la ilusión que transmite es contagiosa.


Lucía Rodríguez y Sandro Miller

Lucía Rodríguez y Sandro Miller

Sandro Miller y Lucía Rodríguez

 Y además, me firmó el catálogo de la exposición y la fotografía con la que La Térmica promociona la exposición.


Lucía Rodríguez con Sandro Miller

 ¡¡Y posó para la foto!!


Lucía Rodríguez con Sandro Miller en La Térmica
Málaga, 15 de octubre de 2016

 ¡¡Thank you for all, Sandro!!

viernes, 30 de diciembre de 2016

DESEO PARA EL 2017


 Aquella noche el cielo estaba precioso. La plaza en silencio. ¿Había de verdad una guerra? ¿Era cierto que había hombres matándose entre sí? ¿Era verdad que Hitler, Mussolini y Franco habían propagado las fuerzas del mal por el mundo sin que las grandes potencias hiciesen nada para evitarlo? ¿Era cierto que se torturaba a la gente y se derramaban ríos de sangre humana y de lágrimas? ¿Podía ser cierto así mismo que existiesen los Mandamientos formulados hacía ya tanto tiempo de que los hombres deberían amarse los unos a los otros? Sí, todo eso era cierto, y también lo era la promesa de la paz, aunque con una condición: que fuera un presente "para los hombres de buena voluntad". 
 ¿No había pues ninguno? Había algunos pero no los suficientes. Una y otra vez grupos de seres humanos, hombres y mujeres de buena voluntad habían intentado hacer que el mundo entrara en razón por medio del amor y la solidaridad, y una y otra vez se les había perseguido o destruido por aquellos que hacían uso de la fuerza y no del amor, de la violencia y no de la razón. Así que, ¿qué deseos pediríamos? No hacía más que pensar en ello en aquella magnifica noche: nuestra primera Nochebuena en México. Si no se podía garantizar la paz a menos que hubiera hombres de buena voluntad y estos siempre habían escaseado, ¿para qué pedir lo que nunca lograríamos? ¿Nunca? Luego vinieron la guerra, las cárceles, las torturas y el derramamiento de sangre y lágrimas que continuarían eternamente...  
 Cuando me retiré de la ventana me fijé en el nacimiento con su pueblo y los pastores, los simpáticos rebaños de ovejas hechos de barro, los Reyes Magos con sus caballos y camellos, las montañas, todo ello gracias a la generosidad de Ceferino que intentaba hacer que toda la familia se sintiera feliz en aquella noche. De repente una idea me proporcionó cierto alivio. Habíamos empezado por el lado equivocado. Habíamos estado pidiendo la paz en lugar de pedir hombres de buena voluntad y tomé la determinación de hacerlo así en el futuro.
Rescoldos de libertad. Isabel Oyarzábal
Traducción de Andrés Arena y Enrique Girón
Ediciones del Genal



 Dejé parada la lectura de estas memorias de la malagueña Isabel Oyarzábal hace ya casi dos meses, al añadir a mi día a día las clases en el Grado de Fotografía de la Escuela de San Telmo, unos estudios que ocupan casi todo mi tiempo y que hacen que tenga algo abandonado este blog. El caso es que hace unas mañanas retomé Rescoldo de libertad, no queriéndole perder el hilo, y a las pocas páginas me encontré con el texto que acabáis de leer. 
 ¡Precisamente entre tantos mensajes de paz como recibimos en estas fechas navideñas! ¡Precisamente entre tantos conflictos políticos y tragedias mundiales! ¡Precisamente entre tantas historias penosas y seguramente evitables que continúan sucediendo a pesar de la evolución humana! 
¡Un párrafo de lo más oportuno!

Esta Nochevieja, cuando me coma las uvas al ritmo de las campanadas, pediré, igual que Isabel, "hombres de buena voluntad".


https://www.libreriaproteo.com/libro/ver/id/1803205/titulo/rescoldos-de-libertad.html


Isabel Oyarzábal Smith (Málaga, 1879 - México, 1974)
Fue una periodista, actriz, diplomática y una destacada defensora de la causa republicana y de los derechos de la mujer. Fundadora en Madrid de la revista La Dama fue autora también de obras como En mi hambre mando yo, El alma del niño, El sembrador sembró su semilla o El traje regional en España. Tras la Guerra Civil sufre el exilio, y se instala con su familia en Ciudad de México. Allí desarrollará una intensa actividad como escritora y conferenciante, realizando numerosos viajes a Estados Unidos donde tratará de desenmascarar la verdadera faz del régimen de Franco. Rescoldos de libertad es, sin duda, un testimonio descarnado de la vida de los exiliados en México, con un análisis certero de las causas de nuestra guerra civil que nos ayuda a comprender los trágicos sucesos que le tocó padecer a toda una generación de españoles progresistas.




martes, 11 de octubre de 2016

LOS ARTRÓPODOS DE VÍCTOR PULIDO


Imago, exposición de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Víctor Pulido debió de ser uno de esos niños que siempre andan cogiendo insectos y metiéndolos en un bote de cristal, de esos que recorren los campos más cercanos a casa y retornan a ella triunfantes con su botín de arañas, escarabajos, ciempiés o mariposas; insectos que observar con una lupa en la soledad de un cuarto, o que exhibir entre gritos en el salón concurrido de una casa. No sé si Víctor Pulido llegó a atesorar alguna de esas colecciones de artrópodos que vendían periódicamente las editoriales, pero lo que sí sé es que él se ha hecho su propia colección, y para ello sólo ha necesitado una caja de acuarelas, agua, un montón de piezas de mármol, ¡¡y mucho talento!!

Acuarelas sobre mármol de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Acuarelas sobre mármol de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 Víctor Pulido ha traído a Málaga su proyecto Imago, una especie de simbología sobre la madurez, pues imago es el último estadio en la evolución de los insectos, cuando tras la metamorfosis pasan a ser adultos.

Libélula, escultura de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

Imago, de Víctor Pulido, en la Sala de Exposiciones de la UNIA, Málaga 2016
Fotografía: Lucía Rodríguez

Imago, Exposición de Víctor Pulido en la Sala de Exposiciones de la UNIA, Málaga 2016
Fotografía: Lucía Rodríguez

 El trabajo de Pulido no nos deja indiferentes, y sus reflexiones, plasmadas en la muestra, nos llevan a abismarnos en nuestras propias cavilaciones.
 Veo la sociedad como un conjunto de hormigas que colaboran en un mismo sueño, con un pensamiento común. Las libélulas son seres únicos e independientes, reinan en el cielo de los insectos desde el origen de la vida, cuando estaban prácticamente solas. Después aparecieron las avispas, y a partir de éstas, las hormigas. Imago es un proyecto que no busca parámetros sociales entre los humanos e insectos, aunque es fácil encontrar símiles. [...] Pero es inevitable tener un punto de vista sociológico dentro de la escena del arte. Todo invita a la reflexión en torno a la realidad social. Como dice Byung-Chul Han: "La depresión es una enfermedad narcisista, el narcisismo te hace perder la distancia hacia el otro y ese narcisismo lleva a la depresión, comporta la pérdida del sentido del eros. Dejamos de percibir la mirada del otro. En uno de los últimos textos que he escrito insisto en que el mundo digital es también un camino hacia la depresión: en el mundo virtual el otro desaparece".

Detalle alas libélula, obra de Víctor Pulido
Imago, Málaga 2016
Fotografía: Lucía Rodríguez

 La muestra consta de la escultura de una libélula de gran formato (8x7 metros y 40 metros cuadrados) realizada en PVC estrusionado y poliuretano expandido; una serie de veinticinco acuarelas de insectos en mármol: mariposas, escarabajos, hormigas, abejas, moscas, insectos y, por supuesto, libélulas; y por último una obra gráfica: el retrato abocetado de su bebé, trasladado desde su cuaderno de notas al metacrilato.

Imago, Exposición de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)
Málaga, septiembre 2016

Acuarelas de Víctor Pulido, Imago 2016 (Fotografía: Lucía Rodríguez)

 Realmente todo este desfile de insectos no es fruto sólo de su afición por la entomología, sino que junto a ella hay un gran componente filosófico, en el que nos sumergimos como si fuese poesía. ¿Sabéis que una libélula pasa dos o tres años bajo el agua siendo larva hasta que por fin alcanza su transformación y puede volar? Un vuelo que, paradojas de la vida, tan sólo podrá mantener unos meses antes de fenecer.
"Esta libélula adulta lo hace todo en estos meses y no deja nada que desear. Este estilo de vida simboliza y ejemplifica la virtud de vivir en el momento y vivir la vida al máximo. Al vivir en el momento en el que es consciente de quién es, dónde está, lo que está haciendo, lo qué quiere, y tomar decisiones basadas a partir del momento presente. Esta capacidad le permite vivir su vida sin remordimientos como libélula adulta."

Imago, Exposición de Víctor Pulido (Fotografía: Lucía Rodríguez)

La muestra termina el 14 de octubre, ¡así que daos prisa!
Sala de Exposiciones de la UNIA, Edificio Mena (Antiguo Italcable) -Plaza de la Legión Española, Málaga-. 
Horario de lunes a jueves de 9:00 a 18:00 y viernes de 9:00 a 15:00

Sala de Exposiciones de la UNIA, Edificio Mena (Málaga)
Fotografía: Lucía Rodríguez

 http://www.victorpulido.com/